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Bannik es un espíritu de los baños (banya) en la mitología eslava.[1] Los baños públicos eslavos se parecen a saunas, con una sala de vapor central y un cambiador exterior. Como lugar donde las mujeres daban a luz y realizaban adivinaciones, los baños estaban dotados con fuerzas vitales. El tercer fuego (o cuarto, dependiendo de la tradición) se reservaba para el Bannik, y, dadas sus inclinaciones a invitar demonios y espíritus del bosque a compartir su baño, no se permitían imágenes cristianas para evitar ofender a su ocupantes. Si era molestado por un intruso mientras se bañaba, el Bannik lo cubriría con agua hirviendo o lo estrangularía.[1]

El Bannik tenía la habilidad de predecir el futuro. Si se consultaba con la espalda expuesta en la puerta a medio abrir del baño, el Bannik masajearía suavemente si tenía buenos augurios; pero si había problemas, lo haría con las garras.[1]

Apariencia y comportamiento

En Rusia es descrito como un anciano con garras peludas y largas uñas. Vivía detrás de una estufa o bajo los bancos, revelandose tan solo cuando no estaba contento con el baño o si alguien no había sido respetuoso. A veces quien percibía su ira era el recién llegado. Si se enfadaba, la víctima podía perder la piel o lo envolvía alrededor de la estufa por cantar en cantar, hablar o insultar en alto, o simplemente por ser un extraño. Tampoco se podía mentir, alardear o tener relaciones sexuales en el baño, ya que el Bannik podía lanzar rocas y agua calientes.[2]

Protección

Para protegerse del Bannik, había que hacer la señal de la cruz antes de entrar al baño, deseando a los compañeros un buen baño y, al irse, darle una cordial despedida al Bannik. Como al Bannik le gustaba una habitación limpia y se bañaba al menos una vez a la semana, era obligatorio limpiar y calentar los baños. El Bannik podía controlar la calidad del humo y transformar el gas inofensivo en gas tóxico de carbón si no le satisfacían.[2]

La tercera o cuarta ronda de baño se reservaba al Bannik, a quien le gustaba bañarse a oscuras. Se le dejaba jabón, lejía y ramas de abedul para él. También era necesario dejar de más porque a veces invitaba a su compañeros del bosque. El ruido de la conversación anunciaba cuando no estaba solo. No se debía entrar solo, aunque de hacerlo, había que quitarse el collar con la cruz y ponérselo bajo el tobillo izquierdo como símbolo de negación de dios. Entonces, el Bannik se revelaría.[2]

De vez en cuando, el Bannik esperaría un sacrificio. Cuando se quemaba un baño, antes de reconstruirse, debía estrangularse un pollo negro y enterrarse bajo los cimientos. Entonces, para calmarlo, se echaría sal sobre el primer fuego del baño.[2]

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 Alexinsky, G. Slavonic Mythology in New Larousse Encyclopedia of Mythology. Prometheus Press, 1973, p. 287-88
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 Mikkel Aaland. The Russian Bania - History of the Great Russian Bath. Consultado el día 06/04/2016.
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