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20041229-Coatlicue (Museo Nacional de Antropología) MQ-3

Estatua de Coatlicue exhibida en el Museo Nacional de Antropología e Historia en la Ciudad de México.

Coatlicue (Náhualt clásico: cōātl īcue, "falda de serpientes"), también conocico como Teteoh innan (Náhualt clásico: tēteoh īnnān, "madre de los dioses") es la diosa nahua que dio a luz a la luna, estrellas y Huitzilopochtli, el dios del sol y la guerra. Las diosas Tocih "nuestra abuela" y Cihuacóalt "mujer serpiente", la patrona de las mujeres que morían en el parto, también se veían como aspectos de Coatlicue.

EtimologíaEditar

El nombre de la diosa en náhualt clásico puede escribirse tanto Cōātlīcue como Cōātl īcue, de cōātl "serpiente" e icue "su falda", significando aproximadamente "[la que tiene] la falda de serpientes". El nombre Tēteoh īnnān, de tēteoh, plural de teōtl “dioses”, + īnnān “su madre”, se refiere directamente a su función maternal como diosa terrestre primordial.

MitosEditar

Coatlicue es representada como una mujer con una falda de serpientes retorcidas y un collar hecho de corazones, manos y cráneos humanos. Sus pies y manos están adornadas con garras y sus pechos se muestran flácidos por el embarazo. Su cara está formada por dos serpientes enfrentadas (después de ser decapitada, de su cuello surgieron dos brotes de sangre en forma de dos serpientes gigantescas), refiriéndose al mito en que fue sacrificada durante el comienzo de la creación actual.

La mayoría de las representaciones artísticas aztecas de Coatlicue enfatizan su lado mortal, porque la Tierra, además de una madre cariñosa, es un monstruo insaciable que consume todo lo que vive. Ella representa la madre devoradora, en quien existe tanto el vientre como la tumba.

Según la leyenda azteca, Coatlicue fue impregnada mágicamente una vez por una bola de plumas que cayó sobre ella mientras barría un templo, y por lo tanto dio a luz al dios Huitzilopochtli. Su hija Coyolxauhqui entonces reunió a sus otros cuatrocientos hijos y los incitó a atacar y decapitar a su madre. En el momento en el que fue asesinada, emergió el dios Huitzilopochtli inmediatamente de su vientre, totalmente crecido y armado para la batalla. Mató a muchos de sus hermanos y hermanas, incluí do Coyolxauhqui, cuya cabeza cortó y lanzó al cielo para convertirla en la Luna. En una variación de la leyenda, el propio Huitzilopochtli es el hijo concebido en el incidente de la bola de plumas y nace justo a tiempo para salvar a su madre.

Cecelia Klein (1999) discute que la famosa estatua Coatlicue en el Museo Nacional de Antropología en México, y otras distintas versiones completas y fragmentadas, pueden representar realmente una falda de serpientes personificada. La referencia está en una versión de la creación del Sol actual. El mito narra que el Sol actual comenzó cuando los dioses se reunieron en Teotihuacán y se sacrificaron a sí mismos. La versión mejor conocida afirma que Tecciztécatl y Nanahuatzin se inmolaron, convirtiéndose en la Luna y el Sol. Sin embargo, otras versiones añaden un grupo de mujeres que se sacrifican a sí mismas, incluyendo Coatlicue. Luego se decía que los aztecas veneraban las faldas de esas mujeres, que volvieron a la vida. Coatlicue, por lo tanto, tiene aspectos creativos, que puede equilibrar los cráneos, corazones, manos y garras que la conectan a la deidad de la tierra Tlaltecuhtli. La tierra consume y regenera la vida.

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