La Gigantomaquia (del griego antiguo γιγαντo-μαχια, literalmente ‘guerra de los gigantes’) es una de las dos guerras que le siguen posteriores a la titanomaquía, junto a la tifonomaquia. En esta guerra participaron todos los dioses del olimpo y el héroe Heracles, contra los bestiales gigantes, nacidos de la sangre de Urano.
Porfirión ocasionando el terror a un ganado en pos de devorárselas
Inicio de la guerra[]
Según relatos de la mitología griega, la primera guerra de los dioses fue la titanomaquia, esta fue librada por los tres hijos de Cronos en busca de derrocarlo a él y los demás titanes. Gea, Madre de los titanes, tras la victoria de sus nietos, quiso vengarse de ellos por haber encerrado a sus hijos en el profundo Tártaro, enviando al Tifón, quien fue un guerreo digno para el rey de los dioses, luego de su victoria, Gea envió a los gigantes como su último as bajo la manga.
La guerra[]
Los dioses llevaron a cabo una gran guerra contra los gigantes, una guerra extraordinaria, pero no pudo haber sido tan gloriosa sin Heracles; quien ayudo a los dioses tanto con sus flechas envenenadas como con su fuerza.
Gracias a la gigantomaquia se originaron cosas que hoy conocemos como: la isla Cos, la isla Nisiros y el monte vesubio.
Ya cuando los dioses habían terminado con la mayoría de los gigantes, dieron por ganada la guerra.
Gigantomaquia, guerra de los dioses olimpicos y los gigantes de la tierra (Gea)