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Jasón (griego antiguo: Ἰάσων, Iásōn) fue un antiguo héroe griego que se hizo famoso por su papel como el líder de los argonautas y su búsqueda del vellocino de oro. Él era el hijo de Esón, el legítimo rey de Yolcos. Estuvo casado con la hechicera Medea.

Jason apareció en diversas literatura en el mundo clásico de Grecia y Roma, incluyendo el poema épico Argonáuticas y la tragedia, Medea. En el mundo moderno, Jason se ha convertido en un personaje de varias adaptaciones de sus mitos, como la película de 1963 Jason y los Argonautas y la miniserie de televisión de 2000 con el mismo nombre. Jasón tiene conexiones fuera del mundo clásico, pues es el fundador mítico de la ciudad de Liubliana, la capital de Eslovenia.

Primeros añosEditar

FamiliaEditar

El padre de Jasón era, invariablemente, Esón, pero hay gran variación en cuanto al nombre de su madre. Según los distintos autores, podía ser:

  • Alcímede, hija de Filaco
  • Anfínome
  • Teogneta, hija de Laódico
  • Reo, hija de Estáfilo

También se decía que Jasón tenía un hermano menor llamado Prómaco y una hermana llamada Hipólita, que se casó con Acasto.

Juicio por PelíasEditar

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Pelias, rey de Yolcos, se detiene en la escalera del templo al reconocer al joven Jasón por su sandalia ausente; fresco romano de Pompeya, siglo I d.C.

Pelías, el medio hermano de Esón, estaba hambriento de poder y deseaba obtener el dominio de toda Tesalia. Pelías era el producto de la unión de su madre común, Tiro, la hija de Salmoneo, y el dios marino Poseidón. En una amarga lucha, derrocó a Esón (El rey legítimo) y mató a todos los descendientes de éste que pudo. Perdonó a su medio hermano por razones desconocidas. Alcímedes I, esposa de Esón, ya tenía un hijo pequeño llamado Jasón, que salvó de ser asesinado por Pelías al poner a un grupo de mujeres reunidas en torno al recién nacido que lloraban como si se tratase de un aborto. Alcímedes envió entonces a su hijo al centauro Quirón para su educación, por miedo a que Pelías lo matara. Ella fue derrocada. Consultó un oráculos que le advirtió del hombre con una sola sandalia.

Muchos años después, Pelías celebraba unos juegos en honor a Poseidón, cuando llegó Jasón a Yolco y perdió una de sus sandalias en el río Anauro ("invernal Anauro"), mientras ayudaba a cruzar a una anciana (la diosa Hera disfrazada). Lo bendijo porque sabía, como hacen las diosas, lo que había planeado Pelías. Cuando Jasón entró en Yolco (actual Volos), fue anunciado como el hombre que llevaba una sandalia. Jasón, sabiendo que era el rey legítimo, se lo contó a Pelías y éste dijo: "Para tomar mi trono, que debes, tienes que ir en una misión a encontrar el vellocino de oro". Jasón aceptó la misión alegremente.

La misión por el vellocino de oroEditar

Jasón reunió su tripulación: una serie de héroes conocidos como los Argonautas por el nombre de su barco, el Argo. El grupo de héroes incluía a los Boréadas (hijos de Bóreas, el viento del norte) que podían volar, Heracles, Filoctetes, Peleo, Telamón, Orfeo, Cástor y Pólux, Atalanta, Meleagro y Eufemo.

La isla de LemnosEditar

La isla de Lemnos está situado en la costa occidental de Asia menor (actual Turquía). La isla estaba habitada por una raza de mujeres que habían matado a sus maridos. Las mujeres habían descuidado su culto de Afrodita y, como castigo, la diosa hizo que las mujeres despidieran tal hedor que sus esposos no podían soportar acercarse a ellas. Los hombres entonces tomaron concubinas del continente Tracio y las mujeres despreciadas, enfadadas con Afrodita, mataron a todos los habitantes masculinos mientras dormían. El rey Toante, salvado por su hija Hpsípila que lo lanzó al mar en un cofre sellado del que luego fue rescatado. Las mujeres de Lemnos vivieron por un tiempo sin hombres, con Hipsípila como su reina.

Durante la visita de los argonautas, las mujeres se mezclaron con los hombres creando una nueva raza llamada "Minias". Jasón tuvo gemelos con la reina. Heracles los presionó a irse ya que estaba disgustado con las payasadas de los argonautas. Él no había participado, lo que es extraño teniendo en cuenta las numerosas relaciones que tuvo con otras mujeres.

CícicoEditar

Jason Pelias Louvre K127

Jasón vuelve con el Vellocino de Oro, mostrado en una crátera de cáliz de figuras rojas pullés, ca. 340–330 a.C.

Tras Lemnos, los argonautas desembarcaron entre los doliones, cuyo rey Cícico los trató cordialmente. Les habló sobre la tierra más allá de la montaña Oso, pero olvidó mencionar qué vivía allí. Quienes vivían allí eran los terrígenos, una tribu de gigantes con seis brazos que vestían taparrabos de cuero. Mientras la mayor parte de la tripulación se adentró en el bosque en busca de suministros, los terrígenos vieron que unos pocos argonautas protegían el barco y lo asaltaron. Heracles estaba entre ellos y consiguió matar a la mayoría antes de que volvieran Jasón y los demás. Cuando mataron al resto de terrígenos, Jasón y los argonautas zarparon.

Tiempo después de su lucha con los terrígenos, enviaron a algunos hombres a encontrar comida y agua. Entre ellos estaba el sirviente de Heracles, Hilas, que recogía agua mientras Heracles buscaba madera para tallar un nuevo remo para reemplazar el que se había roto. Las ninfas del manantial donde estaba Hilas lo atrajeron con su atractivo y arrastraron con ellas. Heracles volvió de sus labores, pero Hilas se perdió para siempre. Otros dicen que Heracles.

Los argonautas partieron, perdiendo el rumbo y desembarcando de nuevo en el mismo lugar por la noche. En la oscuridad, los doliones los tomaron por enemigos y comenzaron a luchar entre ellos. Los argonautas mataron a muchos de los doliones, entre ellos, al rey Cícico. Su esposa de suicidó. Los argonautas se percataron de su terrible error cuando llegó el alba y celebraron su funeral.

Fineo y las harpíasEditar

Luego, Jasón llegó a la corte de Fineo de Salmideso en Tracia. Zeus había enviado harpías para robarle diariamente la comida a Fineo. Jasón se apiadó del demacrado rey y mató a las arpías cuando volvió. En otras versiones, Calais y Zetes persiguen a las harpías. En agradecimiento, Fineo reveló a Jasón la localización de la Cólquide y cómo cruzar las Simplégades.

Las SimplégadesEditar

La única manera de alcanzar la Cólquida era navegar a través de las Simplégades (rocas enfrentadas), enormes acantilados que se acercaban y aplastaban cualquier cosa que viajara entre ellas. Fineo le dijo a Jasón que liberara una paloma cuando se acercaran a estas islas. Si ésta pasaba, debían remar con todas sus fuerzas. Si la paloma era aplastada, estaban condenados a fallar. Jasón liberó a la paloma como le habían aconsejado, la paloma pasó tras perder sólo unas pocas plumas de la cola. Viendo esto, remaron fuertemente y pasaron con daño menor en el extremo de la popa del barco. Desde entonces, las rocas enfrentadas se unieron para siempre dejando paso libre a todos los demás.

La llegada a la CólquideEditar

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La copa Duris, mostrando a Jasón siendo regurgitado por el dragón que protegía al vellocino.

Jasón llegó a la Cólquide (actual costa de Georgia del mar Negro) para reclamar el vellocino como propio. Era propiedad del rey Eetes de Cólquida. El vellocino fue entregado a él por Frixo. Eetes prometió dárselo a Jasón sólo si prometía realizar tres tareas. Tras recibir las tareas, Jasón se desanimó y se deprimió. Sin embargo, Hera había persuadido a Afrodita para convencer a su hijo Eros para enamorar a la hija de Eetes, Medea, de Jasón. Como resultado, Medea ayudó a Jasón en sus tareas. Primero, Jasón tenía que arar un campo con bueyes de hálito de fuego, los Khalkotauroi, que tenía que uncir él mismo. Medea le proporcionó un unguento que lo protegía de las llamas de los bueyes. Entonces, Jasón sembró las semillas de un dragón en un campo. De los dientes surgieron un ejército de guerreros (spartoi). Medea advirtió previamente a Jasón de esto y le dijo cómo derrotar a este enemigo. Antes de que lo atacaran, lanzó una piedra a la multitud. Incapaz de descubrir de dónde venía la piedra, los soldados se atacaron entre sí. Su última tarea era derrotar al dragón insomne que protegía el vellocino de oro. Jasón roció al dragón con una poción, dada por Medea, destilada de unas hierbas. El dragón se durmió y Jasón fue capaz de tomar el vellocino de oro. Entonces zarpó con Medea. Medea distrajo a su padre, que los persiguió mientras huían por matar a su hermano Apsirto y arrojar sus trozos al mar; Eetes se detuvo para recogerlos. En otra versión, Medea atrajo a Apsirto a una trampa y Jasón lo mató, descuartizando sus dedos y enterrando el cadáver. En cualquier caso, Jasón y Medea escaparon.

El viaje de vueltaEditar

Jason and Medea - John William Waterhouse

Jasón y Medea, por John William Waterhouse, 1907.

De vuelta a Yolco, Medea protetizó a Eufemo, el timonel del Argo, que un día gobernaría Cirene. Esto se cumpliría a través de Bato, descendiente de Eufemo. Zeus, como castigo por el asesinato del hermano de Medea, envió una serie de tormentas al Argo y cambió su rumbo. Entonces el Argo habló y dijo que deberían buscar la purificación con Circe, una ninfa que vivía en la isla de Eea. Tras purificarse, retomaron su viaje a casa.

SirenasEditar

Quirón le contó a Jasón que sin la ayuda de Orfeo, los argonautas nunca serían capaces de pasar las sirenas (las mismas que se encontró Odiseo en el poema épico de Homero, la Odisea). Las sirenas vivían en tres pequeñas islas rocosas llamadas Sirenum scopuli y cantaban bellas canciones que animaban a los marineros a ir a por ellas, provocando el choque de sus barcos con las islas. Cuando Orfeo oyó sus voces, tomó su lira y tocó música mucho más bella y potente, eclipsando así las encantadoras canciones de las sirenas.

TalosEditar

El Argo llegó a la isla de Creta, protegida por el hombre de bronce, Talos. Conforme el barco se aproximaba, Talos lanzó grandes rocas al barco que se mantuvo en la bahía. Talos tenía un vaso sanguíneo que iba de su cuello a su talón, tapado sólo por un clavo de bronce. Medea hechizó a Talos para calmarlo, le quitó el clavo de bronce y Talos se desangró hasta morir. Entonces el Argo fue capaz de partir.

MedeaEditar

Debe señalarse que Thomas Bulfinch tiene un antecedente a la interacción de Medea y las hijas de Pelías. Jasón, a su regreso con el vellocino de oro, notó que su padre era demasiado anciano y enclenque para participar en las celebraciones. Vio y se sirvió de los poderes mágicos de Medea. Pidió a Medea que tomara unos cuantos años de su vida y se los añadiera a la vida de su padre. Así lo hizo, pero no a expensas de la vida de Jasón. Medea tomó la sangre del cuerpo de Esón y le infundió ciertas hierbas; al devolverla a sus venas, le devolvió el vigor. Las hijas de Pelías vieron esto y querían el mismo servicio para su padre.

Medea, usando sus conjuros, afirmó a las hijas de Pelías que podía hacer a su padre vigoroso y afable como un niño cortándolo en trozos e hirviéndolo en un caldero de agua y hierbas mágicas. Demostró esta hazaña con el cordero más viejo del rebaño, que saltó del caldero como un borrego. Las hijas, bastante cándidas, cortaron y trocearon a su padre y lo pusieron en un caldero. Medea no añadió las hierbas mágicas y Pelías murió. El hijo de Pelías, Acasto, expulsó a Jasón y Medea por el asesinato y la pareja se asentó en Corinto.

Traición de JasónEditar

En Corinto, Jasón se promete a Creúsa (a veces referida como Glauce), una hija del rey de Corinto, para reforzar sus lazos políticos. Cuando Medea se enfrentó a Jasón sobre la unión, él le replicó que no era a ella a quien debía agradecer, sino a Afrodita que hizo que Medea se enamorara de él. Furiosa con Jasón por romper su voto de que sería suyo para siempre, Medea se vengó presentando a Creúsa un traje maldito como regalo de boda que se pegaría a su cuerpo y la quemaría hasta morir en cuanto se lo pusiera. El padre de Creúsa, Creonte, murió quemado cuando intentó salvar a su hija. Entonces Medea mató a los dos hijos que había engendrado con Jasón, por temor a que fueran asesinados o esclavizados como resultado de las acciones de su madre. Cuando Jasón lo descubrió, Medea ya se había ido; huyó a Atenas en un carro de dragones enviado por su abuelo, el dios solar Helios.

Más tarde, Jasón y Peleo, padre del héroe Aquiles, atacaron y derrotaron a Acasto y reclamaron el trono de Yolco. El hijo de Jasón, Tétalo, se convirtió en su rey.

Como resultado de romper el voto de amor con Medea, Jasón perdió su favor con Hera y murió solo e infeliz. Dormía bajo la popa de un Argo putrefacto cuando cayó sobre él y lo mató al instante.

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