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El kallikantzaros (Griego: καλλικάντζαρος, plural καλλικάντζαροι kallikantzaroi; búlgaro: караконджул; serbio: караконџула/karakondžula)) es un goblin malévolo del folclore del sureste de Europa y Anatolia. Se pueden encontrar historias del kallikantzaroi o sus equivalentes en Grecia, Bulgaria, Serbia, Albania, Bosnia y Chipre. Se cree que los kallikantzaroi habitan subterráneamente pero emergen a la superficie durante los doce días de Navidad, del 25 de diciembre al 6 de enero (del solsticio de invierno durante una quincena en la que el Sol cesa su movimiento estacional).

EtimologíaEditar

Entre otras etimologías propuestas, se especula que el término kallikantzaros deriva del griego kalos-kentauros ("centauro bello"), aunque esta teoría ha encontrado una oposición considerable.[1]

El turco kara-kondjolos "licántropo, vampiro" de kara "negro" y koncolos "chupasangre, hombre-lobo".[2]

En el folclore griegoEditar

Kallikatzaroi

Kallikantzaroi cortando el árbol del mundo.

Se cree que el kallikantzaroi permanece bajo tierra, cortando el árbol del mundo para que se derrumbe con la Tierra.[1] Sin embargo, según el folclore, cuando están a punto de cortar la última parte, amanece la Navidad y son capaces de salir a la superficie. Se olvidan del árbol y son capaces de traer problemas a los mortales.

AparienciaEditar

Kallikatzaros

Kallikatzaros con pezuñas de cabra.

No hay una descripción común de la apariencia del kallikantzaroi; hay variaciones regionales, presentando partes de animales como cuerpos peludos, piernas de caballo o colmillos de jabalí. Su tamaño es variable y también se le atribuye un olor horrible. Son predominantemente masculinos, con destacadas características sexuales.[1] Se los ha imaginado como altos, negros y peludos, con ardientes ojos rojos, orejs de burro o cabra, brazos de mono, lenguas que cuelgan y cabezas enormes.[3] Sin embargo, la creencia más común es que son pequeñas criaturas negras humanoides que, aparte de sus largas colas negras, recuerdan a pequeños diablillos negros. Son generalmente ciegos, hablan con ceceo (sigmatismo) y les encanta comer ranas, gusanos y otras criaturas pequeñas.[4]

HistoriaEditar

Se cree que los kallikantzaroi son criaturas de la noche. Según el folclore, había muchas formas de protegerse cuando estaban sueltos los kallikantzaroi. Un método era dejar un colador en el peldaño para engañar al kallikantzaros que fuera a entrar. Se creía que como no podían contar más allá de dos - se creía que tres era un número sagrado y pronunciarlo los mataría - se sentaría en el peldaño toda la noche, contando cada agujero del colador hasta que emergiera el Sol y se viera obligado a esconderse.

Otro supuesto método de protección era dejar el fuego encendido en la chimenea, toda la noche, para que no pudiera entrar por ella. Regionalmente, quemaban el tronco de Yule durante los doce días. En otras zonas, la gente tiraba zapatos apestosos al fuego, creyendo que el olor repelería a los kallikantzaroi obligándoles a huir. Otras formas de alejarlos era marcar la puerta con una cruz negra en Nochebuena y quemar incienso.[5]

Según la leyenda, cualquier niño que naciera durante los doce días de Navidad estaba en riesgo de transformarse en kallikantzaros durante la temporada navideña, empezando en la etapa adulta. Se creía que el antídoto para evitar la transformación era atar al bebé en trenzas de ajo o paja, o chamuscar las uñas de los pies del niño. Según otra leyenda, cualquiera nacido un sábado podía ver y hablar con el kallikantzaroi.[6]

Su breve estancia en la tierra así como el hecho de que no se les considerara criaturas puramente malvadas, sino bastante pícaras y estúpidas, ha llevado a varias teorías sobre su creación. Una de esas teorías las conecta a las mascaradas del antiguo festival romano de invierno de las Bacanalias, y posteriormente la griega Dionisia. Durante las partes etílicas y orgiásticas de los festivales, la gente con máscaras, ocultas bajo disfraces en formas bestiales y aún pareciendo humanoides, pudieron haber hecho una impresión excepcional en la gente sencilla que estaba borracha.[5]

En el folclore serbioEditar

En las trdiciones navideña servias, los doce días de navidad se llamaban los "días no bautizados" y se consideraban una época en la que se creía que las fuerzas demoniacas de todo tipo eran más activas y peligrosas de lo normal. La gente tenía la precaución de no atraer su atención y no salía por la noche. Esta precaución en particular se debía especialmente a demonios míticos llamados karakondžula (cirílico serbio: Караконџула; también karakondža, karakandža o karapandža), imaginados como criaturas pesadas, feas y rechonchas. Según la tradición, cuando un karakondžula encontraba a alguien fuera durante la noche de un día no bautizado, saltaría en su espalda y pediría ser llevado a donde quisiera. Esta tortura solo terminaría cuando los gallos anunciaran el alba; en ese momento la criatura liberaría a su víctima y huiría.

El karakondžula también es conocido por castigar y atormentar a las personas que cometían adulterio. Los adúlteros eran conocidos por huir furtivamente de sus casas por la noche mientras su pareja dormía, y visitar a su amante, prostituta o burdel. El karakondžula se sentaría y esperaría sobre el marco de la puerta principal de la casa y saltar sobre la espalda del adúltero, golpeándole con un palo, arañándole o clavándole las uñas en la espalda y cuello, obligándole a huir toda la noche al bosque cercano. Igualmente a otros relatos, el karakondžula huiría a la vista de los primeros rayos de Sol.

Esto puede verse como una advertencia a todos los adulteros para pensarse cuidadosamente sus intenciones, deseos y entender las consecuencias en las que incurrirían si cumplían tales acciones. En esta versión del mito, el karakondžula volvería cada noche al dintel de la puerta hasta que los adúlteros confesaran sus pecados a su pareja.[7]

En el folclore búlgaroEditar

El nombre búlgaro del demonio es karakondjul (también romanizados karakondjol, karakondzul/karakondžul; búlgaro: караконджол) o karakondjo (búlgaro: караконджо). Pueden ser imaginados de varias formas: como seres humanoides excepto el cuerpo peludo, una cola y una gran cabeza con cuernos, como un ser cíclope con una sola pierna, o un hombre con cabeza de caballo.[8] Se considera un cambiaformas que puede aparecer como un perro, un hombre, una oveja o un becerro. Se le conoce por habitar en cuevas, ríos o molinos de agua[8] abandonados y salir por la noche.[8]

En el folclore albanésEditar

Kukuth (kukudhi) und Karkanxholji (Karkançoli, relacionados con el griego καλλικάντσαρος) son cadáveres gitanos no muertos que salen en enero, cargados con cadenas y emitiendo un aliento mortal. Conocidos también entre los albaneses calabreses. Según otra versión, el Karkançual está vestido con ropas de hierro, razón por la que una cota de malla es conocida como këmish karkançoli en albanés.[2]

En la cultura popularEditar

El Kallikantzaroi son el tema del episodio de Grimm "El Grimm que robó la Navidad".

El narrador y protagonista de la novela de Roger Zelazny Tú, el inmortal es un griego nacido en Navidad. La primera frase del libro es su nueva esposa llamándole burlonamente "kallikanzaros" [sic], aunque no significa nada hostil con ello. La mención se repite varias veces en la historia.

La palabra Kallikantzaros ha sido aplicada a otras representaciones de goblin o troles traducidas al griego. Por ejemplo, los goblins de Gringotts de Harry Potter son referidos como Kallikantzaros en las traducciones griegas.

La historia "El susurrador de la oscuridad" (1931) de H.P. Lovecraft menciona al "kallikanzari de la Grecia moderna"

ReferenciasEditar

  1. 1,0 1,1 1,2 Carlo Ginzburg (14 June 2004). Ecstasies: Deciphering the Witches' Sabbath, University of Chicago Press, p. 169. ISBN 978-0-226-29693-7. «According to one etymological conjecture that has met with many objections, the term kallikantzaros derives from kalos-kentauros (beautiful centaur).»
  2. 2,0 2,1 Maximilian Lambertz (1973). «Die Mythologie der Albaner - Kukuth», Hans Wilhelm Haussig (ed.). Wörterbuch der Mythologie (vol. 2), pp. 455-509.
  3. Miles, Clement A. (2008). Christmas in Ritual and Tradition, Christian and Pagan, USA: Zhingoora Books, pp. 244. ISBN 978-1434473769.
  4. Μανδηλαρἀς, Φἰλιππος (2005). [1] (en el), Εκδὀσεις Πατἀκης, pp. 11. ISBN 960-16-1742-6. Consultado el 27 October 2013.
  5. 5,0 5,1 Miles 2008, p. 245.
  6. Μανδηλαρἀς 2005, p. 20.
  7. Vuković, Milan T. (2004). «Божићни празници», , 12 edición (en Serbian), Belgrade: Sazvežđa, pp. 94. ISBN 86-83699-08-0.
  8. 8,0 8,1 8,2 Georgieva, Ivanička (1985). Bulgarian Mythology, Svyat Publishers, p. 90.
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