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Nevado pariacaca

Nevado Pariacaca.

Pariacaca, Paria Caca o Pariya Qaqa[1] es el dios héroe de los huarochirí y otros grupos de la costa de Perú. Era la deidad principal de la sociedad Checa de las tierras altas, que eran llamados yauyos.[1] Pariacaca fue considerado un dios creador por los incas, que lo adoptaron. Pariacaca fue considerado el dios de las aguas y la personificación de una enorme montaña que produce lluvia y corrientes de agua. Los incas creían que él eclosionó del huevo de un halcón junto con otros cuatro que se convirtieron en los vientos. Pariacaca fue el dios de la lluvia, inundación y el trueno y, en cierto punto, inundó la Tierra cuando los humanos le enojaron.[2]

Pariacaca, una montaña de picos gemelos, tenía atributos de dios del trueno y el rayo, y usó los efectos destructivos de las tormentas de granizo y el viento para combatir la deidad yunca Huallallo Carhuancho, una montaña rival, y su hermana, Mama Ñamca, que se convertían en fuego. Como deidades montaña, se movían a través del paisaje, revelando la percepción andina de la naturaleza animada del mundo natural.[1]

GenealogíaEditar

Sus hijos eran Chucpaico, Chancharuna, Huariruna, Utcochuco, Tutayquiri, Huarquinri, Hasenmale, Sulluyallap y Chuquihuampo.[3]

MitosEditar

Nacido en Condorcoto, tras crecer Pariacaca buscó a su enemigo, Huallallo Carhuincho. Pariacaca llegó primero a Huayquihusa, un pueblo yunca donde los hombres celebraban una fiesta donde se bebía mucho. Sin darse a conocer, se sentó en un extremo como si fuera un hombre pobre. Nadie le hizo caso, salvo una mujer común que se percató de su aislamiento. La mujer se preguntó cómo era posible que no le hubieran invitado, llevándole chica en un mate grande y blanco. Pariacaca le dijo que debía dejar el pueblo en cinco días y no decir nada, ya que los hombres le habían enfurecido. Si dijera algo, también la mataría. De esta manera, la mujer se marchó con sus hijos antes del quinto día, mientras los hombres seguían bebiendo.[3]

Pariacaca subió al Macacoto y comenzó a crecer, provocando la precipitación de granizos rojos y amarillos que arrastraron a todos los hombres y casas, tanto del pueblo anterior como vecinos, al mar. Los corrimientos crearon las quebradas de Huarochirí. Algunos hombres sobrevivieron y bajaron silenciosamente a la zona caliente, en las chacras o chacana de Cupara, que obtenía agua de un manantial.[3]

Encuentro con ChuquisusoEditar

Por entonces, una hermosa mujer llamada Chuquisuso regaba llorando su campo de maíz debido a la sequía. Entonces Pariacaba bajó y tapó la bocatoma de la laguna pequeña con su manto, lo que aumentó su llanto porque el agua disminuyó. Cuando Pariacaca se percató de su sufrimiento, le prometió traer más agua de la laguna que tienen en la altura a cambio de dormir con él. Ella aceptó a cambio de que el agua llegara primero. Esto le permitió regar su campo y los colindantes. Sin embargo, hizo esperar a Pariacaca hasta dos días después para dormir con él. Debido a su amor por ella, Pariacaca aceptó y le prometió de todo. Ella siempre le decía que tras cumplir todas sus promesas, pero posponiendo al día siguiente dormir con él.[3]

Pariacaca ensanchó con ayuda de los animales una acequia que llegaba a los chacras de los hombres de Huracupara. Los animales limpiaban el fondo y fueron guiados por el zorro, hasta que rodó cuesta abajo por culpa de una perdiz. Entonces fue sustituido por la serpiente. Con el acueducto terminado, la mujer aceptó dormir con Pariacaca en el precipicio Yanaccacca. Después de dormir, la mujer anunció que irían a cualquier parte juntos. Yendo a la bocatoma del acueducto de Cocochalla, la mujer se quedó en el borde y se convirtió en piedra. Pariacaca mantuvo su ascenso cuesta arriba.[3]

Combate con Huallallo CarhuinchoEditar

Un hombre, llorando intensamente, llevaba a su hijo, mullo (conchas marinas molidas), coca y un potaje llamado ticti para Huallallo. Uno de los cuerpos de Pariacaca le preguntó por qué lloraba. El hombre iba a servirle su hijo a Huallallo. Pariacaca le encomendó entregarle las ofrendas, volver a su pueblo con su hijo y volver cinco días después para verle luchar. Si perdía, debía decirle "Ha vencido nuestro padre". Si perdía, debía decir "Ha concluído la lucha". El hombre temía la ira de Huallallo Carhuincho, pero Pariacaca le aseguró que no importaba porque no podría hacerle nada.[3]

El hombre hizo lo que ordenó Pariacaca. Como Pariacaca estaba formado por cinco hombres, creaba torrentes de lluvia amarilla y roja, además de rayos, desde cinco direcciones. Huallallo Carhuincho se mantuvo ardiendo hasta el cielo. Las aguas precipitadas por la ladera fueron contenidas por algunos hombres de Llacsachurapa derribando una montaña. Allí se formó la laguna de Mullococha. Con el lago lleno, el fuego se apagó y Pariacaca siguió lanzando rayos. Huallallo huyó volando como un ave y entró en una montaña llamada Caqui Yoca. Pariacaca destruyó la montaña con un rayo, obligándolo a huir de nuevo. Huallallo liberó entonces a amaru, una enorme serpiente bicéfala, pero Pariacaca la atravesó furiosamente con su báculo dorado y el animal se convirtió en piedra. Huallallo huyó a una montaña llamada Puma Rauca y mandó a un loro llamado "caqui" o "tucán" contra Pariacaca, pero este le rompió una de sus alas y lo convirtió en piedra. Huallallo escapó de nuevo, esta vez a Antis, las tierras bajas tropicales, y liberó un último monstruo, "hugi", pero fue capturado.[1] Uno de los hijos de Pariacaca, Sulluyallap, lo siguió para evitar que volviese.[3] Pariacaca dijo "Dejad a Huallallo Carhuincho comer perros y dejad a los Huanca que lo veneren". Los Huanca le venerarían con perros y también se los comerían. Hoy son conocidos como come-perros.[1]

Luego, Pariacaca luchó contra la demonio Manañamca, que había vivido con Huallallo Carhuincho. También ardió y lanzó una piedra en el pie a Chuquihuampo, hijo de Pariacaca, y le partió la pierna. Pariacaca venció a la mujer y la arrojó al mar. Chuquihuampo consideró adecuado quedarse allí, vigilando que Manañamca no volviese. Pariacaca ordenó que siempre estuviese alimentado, teniendo preferencia en consumir la coca y la viñayrrua que no haya parido.[3]

CultoEditar

Los cinco Pariacaca nacidos de huevos representaban a los ancestros de la sociedad Checa. Su culto se extendió hasta las comunidades de los valles inferiores. Se complementaba con el culto a una divinidad femenina, Chaupi Ñamca, a la que también se le atribuían cinco alter egos.[1]

ReferenciasEditar

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 Steele, Paul R (2004). «Establishment of a New Social Order», Handbook of Inca Mythology, ABC-CLIO, Inc., pp. 232-234. ISBN 1-85109-621-3.
  2. Bingham, Ann (2010). South and Meso-American Mythology A to Z, 2ª edición, Infobase Publishing, pp. 103. ISBN 978-1-60413-414-8.
  3. 3,0 3,1 3,2 3,3 3,4 3,5 3,6 3,7 Arguedas, José María (1966). «5,6 y 7», Dioses y hombres de Huarochirí, Lima, Perú: Instituto de Estudios Peruanos.


Panteón inca
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